Taitas y mamas, líderes espirituales, académicos, investigadores, docentes y estudiantes universitarios convivieron en espacios para dialogar sobre medicina y saberes ancestrales, de la madre tierra, la educación, salud planetaria y más preocupaciones actuales. Ese compartir de conocimientos y visiones tuvo como escenario propicio al II Congreso Internacional, Intercientífico e Intercultural: El Pluriverso en Diálogo desde el Sur.


En el marco de la representación del Fuego Sagrado de Itzachilatlan, el Águila y el Cóndor, el Consejo de los Pueblos del Sur es el artífice para concretar estos puentes de conexión. Y en esta misión tuvo el apoyo de ReAct Latinoamérica, la Universidad de Cuenca, a través de la Facultad de Filosofía, y más colectivos y organizaciones sociales.
Durante cinco días de conferencias magistrales, ponencias, narrativas comunitarias y talleres ocurrieron valiosos intercambios de conocimientos y experiencias, y rituales como el Ülkantun y choique purrun (canto y danza Mapuche) como de Mesoamérica.
En un avance real sobre los acuerdos éticos, se trató por igual los aportes de la medicina y la psicología frente a la visión y la medicina andina o las formas de curación de los taitas y mamas. Incluso, se trató por igual a la Ayurveda, como un estilo de vida para recuperar la salud, y al Agua Kolla, como sacramento, medicina ancestral que tiende puentes.
También se profundizaron los saberes ancestrales y la interculturalidad, fortaleciendo los desafíos, la resistencia y resiliencia de las comunidades rurales frente al cambio climático. Por igual se analizaron cuestiones como la vida en plenitud, el buenvivir y la ética profesional, el cooperativismo y las microfinanzas digitales, la economía popular y solidaria en las comunidades.
Estos diálogos de saberes con la academia se fortalecieron con la Universidad de Cuenca. A tal punto que su rector, Rodrigo Mendieta, durante su conferencia magistral “La Universidad del siglo XXI frente al desafío de la pluriversidad, en contextos de desafíos globales”, enfatizó que “la universidad del siglo XXI solo podrá responder a las exigencias del presente y ser garante de un futuro sostenible si supera su modelo monocultural, eurocéntrico y abandona su inercia defensiva ante la inteligencia artificial”.
Mendieta reiteró que “resulta imprescindible emprender una transición radical hacia la pluriuniversidad intercultural, mediante el rediseño integral de los modelos pedagógicos y evaluativos, integrando herramientas emergentes desde el juicio crítico y la responsabilidad epistémica para edificar, en alianza horizontal entre la ciencia académica y la sabiduría ancestral, una educación al servicio del buenvivir y de la vida en plenitud”. Similares discursos expusieron la vicerrectora académica, Eulalia Calle, y la decana de Filosofía, Monserrath Jerves.
El diálogo entre lo ancestral y lo académico
Ángel Japón y Roberto Ochoa-Tayta Roqui, coordinadores del Congreso, resaltaron la importancia de que se hayan juntado las dos epistemologías: lo ancestral y lo académico. Esto ayudará a entender en qué punto se encuentra la búsqueda del equilibrio entre lo espiritual-cosmogónico y lo científico.
Allí radica la importancia de que el II Congreso Internacional, Intercientífico e Intercultural: El Pluriverso en Diálogo desde el Sur tuviera como sede a la Universidad de Cuenca. Con la cristalización de alianzas y acuerdos, y su puesta en práctica permitirá la institucionalización de este encuentro.
Kori Guamán, del Territorio Cañari, coincidió en destacar la valía, pero insiste que también es necesario llevarlo hacia la comunidad, “a mostrar de qué manera se está pensando en la comunidad y a nivel de lo académico. No solo se habló de temas espirituales o medicinales sino también de medioambiente, política, comunicacionales y cómo están relacionados”.
Guamán insistió en que “este tipo de congresos ayudan a entender que nuestros territorios también sus propias formas de pensar, al igual que la academia. La importancia de estos espacios está en que no solo saquemos conclusiones, sino que, más allá de cuestionarnos, del sentir y del pensar, pongamos en práctica, en acciones. La academia debe ir y aportar a la comunidad, porque no solo somos objeto de estudio”.
Para plasmar en documento los aportes del Congreso, durante estos días, los organizadores se encuentran dedicados al proceso de validación y publicación de los artículos académicos en una revista indexada.















